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Viaje a Macondo

Viajar a través de la literatura es uno de los grandes placeres que tiene esta vida, un placer estrechamente relacionado con la metodología Role learning. Quizá, porque ésta fue creada desde la pasión por las grandes obras literarias, quizá, porque nuestra inspiración surgió, en gran medida, de aquellos consagrados autores que, por ser capaces de imaginar, hicieron realidad aquello que otros no podríamos haber conocido sin las páginas de sus libros.

Diseñar un contexto educativo, consiste en imaginar el escenario perfecto para que se produzca el aprendizaje. Se trata de introducir al alumno en una realidad diseñada para que no quiera salir de ella y se convierta en el protagonista.

La situación ideal es que el CED abarque toda la realidad escolar, cuanto más real, mayor éxito alcanzaremos. Sin embargo, también es posible diseñar pequeños escenarios aislados en los que provocar situaciones de aprendizaje.

Una simple clase de lengua puede transformarse en un CED, si así se desea. ¿Qué queremos aprender? ¿Vocabulario? ¿Los sustantivos? ¿Expresión oral? ¿Expresión escrita?… ¿Cuál sería el escenario ideal para ello? ¿Dónde tendrías la necesidad de aprender lo que quieres enseñar?

EN MACONDO

Os proponemos la siguiente actividad, un aperitivo de lo que podría ser Role learning en estado puro.

La sesión fue diseñada para un grupo de alumnos de educación primaria entre los que se encontraba un alumno de habla china sin conocimientos de español. El objetivo para los alumnos de lengua española era aprender el concepto de sustantivo, identificarlo y discriminarlo de otras categorías gramaticales. El objetivo para el alumno chino era adquirir vocabulario básico.
Como vemos, si creamos el contexto adecuado, todos los alumnos tienen la posibilidad de ser protagonistas, tengan unas u otras necesidades.

Imaginemos una clase de lengua, en una sesión de cincuenta minutos. Entremos al aula y coloquemos en el lugar más visible un cartel con la siguiente inscripción: MACONDO.

Sin más preámbulos, sin otra introducción que nuestra convicción de estar en Macondo,  procedamos a realizar la siguiente lectura:

Un día  [Aureliano] estaba buscando el pequeño yunque que utilizaba para laminar los metales, y no recordó su nombre. Su padre se lo dijo: “tas”. Aureliano escribió el nombre en un papel que pegó con goma en la base del yunquecito: tas. Así estuvo seguro de no olvidarlo en el futuro. No se le ocurrió que fuera aquella la primera manifestación del olvido, porque el objeto tenía un nombre difícil de recordar. Pero pocos días después descubrió que tenía dificultades para recordar casi todas las cosas del laboratorio. Entonces las marcó con el nombre respectivo, de modo que le bastaba con leer la inscripción para identificarlas. Cuando su padre le comunicó su alarma por haber olvidado hasta los hechos más impresionantes de su niñez, Aureliano le explicó su método, y José Arcadio Buendía lo puso en práctica en toda la casa y más tarde la impuso a todo el pueblo. Con un hisopo entintado marcó cada cosa con su nombre:mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola. Fue al corral y marcó los animales y las plantas: vaca, chivo, puerca, gallina, yuca, malanga, guineo. Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, se dio cuenta de que podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones, pero no se recordara su utilidad. Entonces fue más explícito. El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestos a luchar contra el olvido: Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche.

A continuación, describamos la situación para asegurarnos de que la han comprendido, es decir, comuniquemos el CED a nuestros alumnos.

Nos encontramos en Macondo, padecemos una peste que nos hace olvidar el nombre de las cosas, necesitamos una estrategia, sigamos el método de Aureliano. Para ello, debemos utilizar pos-it para nombrar cada uno de los objetos que nos rodean. Disponemos  de 10 minutos. 

 A partir de aquí podemos trabajar en función de nuestros objetivos. Se leen las palabras en voz alta, se reparten los pos-it y se analizan los sustantivos, escribimos una historia, ordenamos por campos semánticos, introducimos el género y el número, buscamos en el diccionario, dibujamos, incrementamos nuestro vocabulario personal…etc.

En resumen, de un simple fragmento literario podemos dar a vida a un sencillo contexto educativo.

 

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