Libros

El currículo

En la entrada anterior ya comentábamos la necesidad de diseñar un nuevo currículo, una idea que compartimos un grupo cada vez más numeroso de profesionales de la educación.

“Nuestros niños se merecen una educación del siglo XXI, no del siglo pasado; una educación que los prepare no solo para cuando terminen la escuela, sino para los siguientes cien años. Está claro que todos los chavales deberían saber leer y escribir, por lo menos con un nivel mínimo pero es igualmente cierto que esas destrezas en particular tendrán menos importancia en las vidas de nuestros chicos que la que tienen ahora mismo, para ser reemplazadas por otras destrezas nuevas.” (Prensky, M.)

Pero no es sencillo lo que propone Prensky porque el futuro es incierto y desconocido, nos podríamos hacer una vaga idea del mundo que se van a encontrar nuestros alumnos pero, muy a corto plazo y de una forma muy velada. Nuestros objetivos han dejado de ser fijos y nuestro armamento balístico es obsoleto. Teníamos unos conocimientos sobre la balística interior (lo que ocurre en el interior del arma desde que es alimentada hasta que el proyectil abandona la boca de fuego) como de la balística exterior (la trayectoria y los efectos perturbadores del medio ambiente sobre el proyectil) que nos permitían acertar casi siempre en el blanco. Pero el objetivo se mueve, continuamente y a gran velocidad. Como Zygmunt Bauman recomienda “en esas circunstancias, se hace preciso un misil inteligente capaz de cambiar de dirección a medio vuelo en función de las condiciones cambiantes.”

Necesitamos un currículo inteligente que prepare a los alumnos para que durante la fase de vuelo (desde que finalizan su vida escolar) puedan “detectar inmediatamente los movimientos del objetivo, averiguar todo lo que se pueda y se deba averiguar sobre la dirección y la velocidad más recientes del blanco, y extrapolar -a partir de la información recogida- el punto exacto en el que se cruzarán ambas trayectorias (aspiraciones y logros). Estos proyectiles no pueden suspender nunca la recogida de datos y el procesamiento de información que realizan mientras se desplazan: su blanco nunca deja de moverse y de variar de dirección y de velocidad, por lo que siempre están actualizando y corrigiendo el punto de encuentro previamente determinado.” (Bauman, Z.) Así, el profesor tiene la misión de lanzar el proyectil (empoderador) sin apuntar a ningún blanco en concreto pero con la confianza de que el proyectil inteligente (alumno) será capaz de alcanzar el objetivo, invisible por ahora (futuro), gestionando toda la información y haciendo uso de las destrezas y competencias adquiridas.

Zygmunt Bauman es catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Varsovia. Ha sido profesor en las universidades de Leeds, Tel Aviv, The London School of Economics, entre otras. En este libro podemos encontrar un minucioso análisis de nuestra sociedad occidental y lo que él denomina la “modernidad líquida”. El incierto y delicado campo de cultivo donde crecen y tenemos que cuidar a nuestros alumnos.

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Frente a la cruda realidad que nos describe Bauman en Vida líquida y a la que están expuestos nuestros alumnos, la metodología Role Learning quiere colaborar en la creación de contextos, como el Reino de Fantasía de Michael Ende, donde nuestros alumnos sientan la necesidad de ponerse en acción para evitar que La Nada, la carencia de imaginación de los humanos del mundo real, termine con las creencias y los sueños.

 

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